Amigo/a internauta, si por casualidad te encuentras con este seudo blog, y te apetece comentarme cualquier correccion ortográfica,o lo que te venga de gusto te estaré doblemente agradecido, primero por visitarme y luego por corregir mi horrible ortografía

 
 

Repasaba lo que escribí ayer, sobre los transportes públicos, la alta velocidad y toda esa mandanga y, me ha venido a la cabeza el primer viaje que hice a Cataluña en tren.

 

 Lo quiero rememorar, aunque a lo mejor mezclo recuerdos, entre el primero real, que vine a buscar a mi hermana Rosi que estaba en Mataro y el que realice mas tarde a Tarragona ya para quedarme definitivamente,(aunque en aquel momento no era consciente de que me quedaría), pero lo esencial; lo que quiero recalcar, son las diferencias que se han producido, en las comunicaciones en general, a pesar de que si repitiese el mismo itinerario, hoy en día, igual no hay tanta diferencia, a pesar de los treinta y tres años que han pasado.

 

 Debí salir de Ongayo a primera hora de la mañana, no recuerdo bien, pero seguro que bajaría hasta el Descanso para coger el bus, (dos quilómetros, quizás un poco más, caminando, era lo habitual. No creo que hoy lo haga nadie. En la época de estudiantes lo hacíamos cuatro veces al día). Autobús hasta Barreda, ferrocarril de vía estrecha  a Santander, (esta línea que une Bilbao con Oviedo aun es operativa, lo que ya no deben ser operativos son los vagones de madera, con sus asientos de igual material, que se te clavaban en el culo de mala manera). Una vez en Santander, posiblemente algo más de hora y media para hacer treinta quilómetros, tren dirección Bilbao, aproximadamente tres horas de camino. Recuerdo que se llegaba a Bilbao a las cuatro de la tarde y no salía el tren de Barcelona  hasta las nueve treinta de la noche. Habías de pasar las horas como fuera, con las maletas a cuestas, (por aquel entonces las consignas de las estaciones no funcionaban,  por miedo a los paquetes bomba, no se si ahora la cosa sigue igual, es de suponer que el riesgo no ha disminuido).

 Una vez instalado en el compartimento, para seis personas, ( si tenias suerte con los compañeros de viaje perfecto, si no , pues… Yo tuve suerte, pero eso ya lo explicaré en otra ocasión), comenzaba una noche de, como mucho duerme-vela, hasta llegar a Tarragona a las ocho treinta de la mañana.

 Total algo más de veinte horas para seiscientos quilómetros.

 El trayecto Madrid Barcelona en alta velocidad y una equivalencia kilométrica, dos horas cuarenta y tres minutos. Los tiempos cambian que es una barbaridad.

 En otro momento explicaré, como transcurrió el viaje y algunas anécdotas que me apetece recordar, por hoy ya basta.

 

 Este escrito lo he realizado más concentrado, fijándome en los acentos, y aunque aun cometo el error del lla, por el ya, estoy contento en líneas generales, de cómo ha ido. Otra cosa serán los puntos, puntos y comas y las comas que eso el corrector no lo corrige. En fin…  

          

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