Continuando la singladura


 Una vez
superados los miedos al teclado, (¿al teclado?, como disfruto engañándome), continuamos
desgranando palabras.

He vuelto ha rehacer la configuración del space. No
consigo encontrar una que me acabe de gustar. Eso denota inseguridad, que es la
madre del desconocimiento, ¿o es al revés? Solo aquellos que conocen el terreno
que pisan se muestran seguros. Definitivamente este no es mi terreno, si es que
tengo alguno, supongo que si, pero ese, por el momento, no lo puedo ejercer.
Maldita bomba, ¿cuando recobraras el tono adecuado?

 Ayer tuve una
llamada telefónica que me puso a cien. ¿A quien se le ocurre llamarme y decirme
que están en mi añorado Ongayo? ¡Ah malandrines¡ esta me la pagáis, amenazo. Suerte
que os cayó una buena granizada, así sabréis como se las gasta la Madre Cantabria.

Parece que la primavera ha comenzado como debe:
dejando agua y nieve, al por mayor, bueno lo de la nieve ya no es tan normal a
estas alturas, pero que bienvenida es, sobre todo para los de Barcelona que ya
se veían con el agua al…, no, eso no, sin  agua.

 Continua mi
deambular por la blogosfera,  a la busca
de no se qué. Supongo que de distracción para las neuras, que no paran de
acosarme. Suerte de este artilugio. Por ahí  fuera encuentro de todo y más, a
este y al otro lado del Atlántico. Hay espacios muy bellos, otros que derrochan
inteligencia, algunos pocos, como este mío, más intimistas, donde el autor
desgrana estados de ánimo. Nunca hubiera pensado que yo seria capaz de poner mi
alma así, al descubierto, al alcance del primero que llegue. El hermético, el
que nunca expresa sus sentimientos personales, en público, derramando sus
miserias en estas páginas. ¿Qué me empujo ha hacerlo? Creo que la respuesta es
simple: el papo se lleno y hay que descargarlo como sea. La familia ya tiene
bastante.  A menudo me quejo de que me
controlan demasiado, ¿tomaste la medicación?, ¿donde estas?, tardas mucho,
¿estas bien? ¡Que barbaridad¡ Pero en el fondo me halaga que se preocupen por mí.
Me halaga y me da un poco de apuro, siempre estuve pendiente de todas ellas y
no me acostumbro a que se gire la tortilla.

 Repaso lo
escrito y me muero de vergüenza de que alguien pueda verlo. Estoy tentado de
borrarlo, pero lo dejo. Cuando todo esto haya pasado tendré una buena fuente de
información, de mis estados de ánimo. Hoy me parece que no tengo un buen día.
Haber si llegan
pronto las “nenas”, me parece que las encuentro a faltar. El
fin de semana ha sido demasiado largo.

En fin… mañana será otro día.   

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