Cosas que me pasan por la cabezota.

Estaba hace un rato asomado al balcón, mirando el
trafico pasar, (cuando mi hija pequeña me ve hacer esto,  invariablemente me pregunta,  – ¿Qué haces papa? Pareces un viejo-. ¿Que
puedo decir? Ella es así), miraba, digo, y desde un coche en marcha, zas, el
escupitajo en medio de la acera. De un tiempo a esta  parte ha retomado vida esa mala costumbre.
Recuerdo en mi infancia, (si, explico batallitas, que dirían mis chicas, pero
es que como no hice la “mili”, pues explico cosas de cuando era niño). Decía
que, en mi infancia, en los autobuses había un rotulo que exhortaba a “no
escupir ni blasfemar”. Dado como evoluciona, o más bien como involuciona, la
mala costumbre de dejar ir el escupitajo haya donde nos viene bien, se habrá de
recuperar el susodicho rotulo.

Tengo yo una compañera de trabajo, a la que hace
tiempo que no veo, que siempre me enviaba correos de esos “Power Point”, que
circulan por ahí. Tuvimos unas discrepancias, por esas tonterías que pasan
cuando uno convive muchas horas, y dejo de enviármelos. Esta mañana al abrir el
correo he vuelto ha encontrar uno, y me ha alegrado. Cuando te enfadas con
alguien, al final, si pasa mucho tiempo, ya no sabes ni por que  te enfadaste. He respondido con otro que tenía
por ahí guardado, pero conociéndola, seguro que ya lo habrá visto en otro lado.

 Repasando la
prensa veo que si no llueve esta primavera, habrá crisis política de las
gordas. El “conseyer” de “medi ambient”, Francesc   Baltasar,
comienza ha estar cuestionado por sus propios compañeros, oficialmente por la
poca información dada sobre el tema del trasvase de  agua entre cuencas y, parece que también, por
que hay un proyecto de captación de aguas de pozos del Camp de Tarragona.
Posiblemente el cuestionamiento venga de cuestiones más ideológicas  relacionadas con la gestión de Baltasar. Sea
como sea no me gusta el cariz que están tomando las cosas. Este tema del agua,
como no nos pongamos las pilas en general, lo tenemos “crudo”. Basta coger el Google
Herat y dar un vistazo, para darnos cuenta de las miles de piscinas que
proliferan en los cientos de urbanizaciones de esta Cataluña nuestra, con el
consiguiente gasto exagerado de ese bien escaso en que se ha convertido el
agua.

 Se me corto
la inspiración, me llamo Tere, para hacer eso que ella dice que es para lo único
que sirve un hombre en casa, abrir una lata o un tapón de botella que se
resiste, será verdad…

 

Anuncios