Valls

Valls es una ciudad pequeña,
(poco más de 22000 habitantes), pero con un tejido asociativo muy importante en
cuanto a número y actividad.

 Existen alrededor de 47 entidades culturales,
activas, que generan actividades diversas: teatrales, investigación, recuperación
y representación del patrimonio del folklore autóctono, canto coral, (este
apartado con cinco corales de adultos, una infantil y otra juvenil, que agrupan
algo mas de  160 cantores), escuela municipal
de  música y un largo etc. Las dos “collas
castelleras”, (construcción de torres humanas), no podían faltar en esta relación,
por la importancia que aquí tienen, tanto por número de asociados como por ser
una de las dos imágenes estereotipadas de Valls. La otra es la “calçotada”, (gastronomía
de la cebolla).

 En el apartado deportivo, son algo más de 30
las asociaciones en las diferentes modalidades, una gran cantidad de ellas
participando en competiciones oficiales, siendo la más representativa, si nos
regimos por los cánones de categoría de la competición, la del básquet, que
cuenta con equipos tanto masculino coma femenino en categorías nacionales, además
de una escuela con algo más de 200 niños y niñas, o quizás más entre los dos clubes
de esta modalidad. Y sin embargo la ciudad no dispone de un pabellón de
titularidad pública.

 El segundo de los deportes vallenses, el fútbol
cuenta con dos clubes, más una escuela. Este deporte, conoció mejores épocas
que la actual, en cuanto a categoría competitiva, no así en número de
practicantes.

 Atletismo, cicloturismo, ajedrez, montañismo, patinaje,
tenis, (con un veterano dominando en competiciones de ámbito internacional),  espeleología, (con múltiples exploraciones en
cavidades del valle del Ason, en mi Cantabria natal), no podía faltar la
petanca con dos clubes, y es que, en Valls ya se sabe, dos de cada cosa para
poder elegir, hasta tenemos dos alcaldesas. No puedo dejarme el tenis mesa, o
ping pon, las agrupaciones de veteranos futboleros y como no, el Patronato
Municipal de deportes que despliega una importantísima actividad deportiva de
ocio y de promoción, a pesar de las escasas instalaciones de que dispone.

 Un tejido asociativo vecinal importantísimo,
con más de 25 asociaciones de vecinos, parece que tendría que darle a la ciudad
una riqueza participativa en la cosa pública, pero por motivos inescrutables no
es así, la apatía de lo común es la tónica general, dejando las decisiones en
manos de los cuatro iniciados. Así nos luce el pelo.

 
Las asociaciones de comerciantes, de padres de alumnos y profesionales también
son numerosas.

 
Dejo para lo último el “Institut d’Estudis Vallencs”, dedicado a la investigación
del pasado, el estudio del presente y la planificación del futuro, en todas las
modalidades: urbanística, histórica, de medio ambiente y todos los etc., etc., imaginados
y por imaginar. Verdadero centro de generación de opinión y única entidad que
todo político vallense que se precie y quiera seguir en la vida pública, ha de
respetar. ¡Los chamanes de la tribu¡…

 
Y ha pesar de la riqueza asociativa, Valls, es hoy, poco más que una
ciudad dormitorio, donde salir a tomar el vermut el domingo, se convierte en una
hazaña para titanes, no hay un puñetero local abierto. Siempre nos quedara
Tarraco la Imperial
a veinte minutos, o Salou a media hora. ¡No, Salou no, por favor¡

 

Anuncios