¡Musicas del Magreb¡

Es el segundo año que no acudo a la tradicional manifestación del
primero de mayo. El año pasado, por estas fechas, no estaba para muchas mandangas
y hoy, a pesar de que he madrugado, cuando me he querido dar cuenta ya era
tarde. Tampoco es que hubiera muchas ganas de ir ha vocear consignas. Que le
vamos ha hacer, las tradiciones también se rompen.

 Después de comer no tenia ganas
de hacer la siesta, así que he decidido darme un garbeo. Como que Tere no ha
querido acompañarme he vuelto pronto. No tenia muy claro a donde ir. Valls a
estas horas no tiene ningún atractivo, por tanto he cogido el coche y sin darme
cuenta he ido a parar a Santas Creus, monasterio cirtenciense a diez minutos
de casa. Si al hipotético visitante le apetece, puede ver algunas fotos en el álbum que acabo de poner.

  No es mi intención relatar aquí
la historia del monasterio, lugares hay que lo hacen con propiedad, cosa de la
que yo no seria capaz. Baste decir que no alberga comunidad religiosa desde los
tiempos de la desamortización de Mendizábal.  

  Tiene el lugar una magnifica
arboleda de rivera, único en Cataluña, por lo que tiene la protección del PEIN.

   Fue esta arboleda lugar de
esparcimiento habitual, y de meriendas, cuando las niñas necesitaban salir ha
corretear en espacios abiertos, era nuestra tabla de salvación siempre que se ponían
imposibles de controlar. Habitualmente  procurábamos
ir cuando la afluencia de público era menor, aunque no siempre lo conseguimos.
El lugar esta dotado de barbacoas para asar las carnes y demás viandas que se
acostumbra ha llevar cuando uno acude a estos lugares, hoy mucho mejor
equipadas y cómodas, con buenos fajos de leña a disposición de la
concurrencia, por lo que he podido comprobar.

  No era mi intención pararme en
la arboleda, después de comprobar lo difícil que estaba el aparcamiento. Pero…
una musiquilla, que me ha llegado al oído cuando pasaba de largo, me ha hecho
dar media vuelta y aplicarme en la búsqueda de un lugar donde dejar el coche.
Finalmente  he conseguido mi trozo de
espacio. El paseo ha sido todo un descubrimiento. Si ha finales de los setenta
y, prácticamente, toda la década de los ochenta, a parte de los gritos de la chiquillería,
(que hoy seguían siendo), la banda sonoraza la ponían los Chichos, las Grecas y,
muy de tarde en tarde, algo de Camarón. Hoy las músicas, aunque de forma muy
discreta, eran de algo más al sur y en un idioma diferente. ¡Músicas del Magreb¡
Ese fue el sonido que me hizo dar la vuelta y curiosear. Numerosas familias
pasando un día de fiesta al aire libre, con los niños alborotando, los mayores
entorno de juegos de mesa o, simplemente conversando en las mesas, o paseando
por el lugar. Ellos han vuelto ha dar vida al lugar, que ha pasado unos años de
ostracismo. El primer pensamiento que me ha venido a la cabeza es, si les
importará  la condición de terreno bajo
la protección del monasterio cristiano. Creo que si a un descreído como yo,
nunca le importó, no tiene por que importarle ha ellos. Creo.

 Soy consciente de que me he
saltado el día sin la Web
2.0, pero total, aquí no acuden más que dos y algún despistado de vez en
cuando, así que nadie se enterará.

Anuncios