¡Goteras¡

No se por que tengo la sensación  que, básicamente, mi trabajo consiste en
recoger agua, cada vez que la madre naturaleza nos envía una “llevantada”, (viento
fresco y de componente NE, que afecta habitualmente a las costas catalanas en
otoño y trae fuertes lluvias , mal tiempo y temporal en la mar, según dice la Enciclopedia Catalana).
Y es que, por suerte o por desgracia, 
los dos edificios que han albergado el colegio en que trabajo, un convento del siglo XIII, hoy en obras de rehabilitación y un antiguo cuartel de caballería
reconvertido en centro docente, son edificios emblemáticos pero con muchas deficiencias
estructurales.

  Estos días, en Valls, estamos
bajo el  predominio de las tan esperadas lluvias
y, por lo que parece, siempre nos pillan por sorpresa y eso que desde
principios de semana nos lo están anunciando. Colectores de agua atascados, por
falta de un mínimo mantenimiento, cloacas que se muestran insuficientes para
conducir el exceso de agua, canales de recogida de agua de los tejados, cuyas
bajantes se obturan por mil y un objetos que uno no alcanza ha comprender  como llegaron allí, convierten la ciudad en un
río. Los servicios municipales colapsados por tantas llamadas de auxilio de los
que no damos abasto ha achicar el agua que se nos acumula en aulas, patios…que
me pase a mi, con mi viejo edificio, pase, pero a ti manolo que lo estrenaste
en septiembre, eso si que es terrible. ¿Cómo coño hacen la obra pública? Esto,
y otras cuestiones, fueron los temas de la cena de “conserje-escuela”, que
anoche, como, más o menos cada trimestre, celebramos. Y es que, a pesar de la
dura jornada de “achiques”, no quisimos suspender “tan importante
acontecimiento para la buena marcha de la educación de la chiquillería de la
ciudad”.

  Ahora que  pienso, ¿tendrá
algo que ver mi rogativa con este temporal que nos aqueja?

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