Bendita, maldita lluvia.

El titulo puede parecer un contrasentido, y lo es, pero me explico: Durante
toda la semana hemos estado de fiesta, la fiesta del CEIP “Escola Enxaneta”. Durante
toda la semana la lluvia ha ido desluciendo actividades, esto en una tierra
donde la pluviometría es escasa, es toda una excepción. De los 217 mm  caídos en lo que va de año 141 lo han hecho
durante la semana. Bienvenida sea.

 Los actos, como siempre
variados, todo un éxito. Todos los días, después de la jornada lectiva hemos
tenido: deportes; con partido de fútbol, (suspendido por la lluvia). Con lo que
le costo al conserje conseguir que le prestaran unas porterías dignas; básquet,
el martes salvamos la jornada, aunque las alevinas perdieran contra un equipo
de superior categoría. Eso si, solo por un punto y “por la parcialidad del arbitro”.Confiemos
en que ellas tengan razón; el miércoles de nuevo la bendita, maldita  lluvia suspendió el partido del equipo mixto
de básquet de tercero y cuarto,  cine;
con la proyección de la película “Billy Heliot”. Según me cuenta Pep dio para
un buen debate en la clase de cuarto, y es que, la película muestra de todo,
huelgas mineras, homosexualidad, un niño a quien le entusiasma el valet…,jueves
 teatro; a cargo de los alumnos inscritos
en esta actividad que organiza la APA.  Este humilde conserje no ha
encontrado apropiado que las representaciones se hagan fuera de la escuela, por
más que el marco escogido sea el
Teatre Principal todo un símbolo en la vida
vallenca. El viernes, jornada dedicada al deporte, con los partidillos de fútbol
y básquet,  de la clase inferior contra
la inmediata superior, no hace falta decir que la rivalidad esta garantizada,
¡cuanta emoción¡ A ultima hora de la tarde el esperado choque de los “ganapias”
de sexto contra los maestros. Este año con el rejuvenecimiento de la plantilla
de docentes, (nos están implantando, progresivamente, una segunda línea y eso
se nota), y una clase de sexto, más dotada para las artes que para los
deportes, no ha habido color, los maestros ganaron sin despeinarse, abusones…
Para los P, (tres a cinco años), sesión de  cuentos en la biblioteca. Y después mas
teatro, hoy los peques, también en el “Principal”, no puedo asistir, he de
recibir al DJ y su “disco móvil” y ubicarlo, (cosa difícil con la persistente lluvia).

 A la hora de montar las mesas,
para la cena de flautas variadas, el gran dilema, ¿nos arriesgamos ha montar en
la pista? Todas las miradas en la misma dirección, ¿Qué contestar? Mi autoridad
para habilitar el comedor escolar para tan numerosa asistencia es limitada,
nadie se moja, y nadie se quiere mojar. Al final doy la fatídica orden,
montamos en la pista, tened confianza, y zas, con el ultimo mantel el chaparrón
y el consabido, -ya te lo dije, monta en el comedor, es una excepción y como
tal hemos de actuar-,-¡por que coño no me lo dijiste antes¡-, sale ha relucir
el genio del desautorizado bedel. Con él sofocón aun fresco, un nuevo dilema, colocar
trescientos cincuenta comensales en un espacio donde, ¿solo caben?, ciento
cuarenta. Pongamos la improvisación, que siempre han dicho que es tu mejor
virtud, ha trabajar. Juntemos mesas, aprovechemos el aula de psicomotricidad,
pongamos mesas en lo zona porchada… al final todo el mundo colocado y un buen test
 para mañana, que seremos  quinientos. Para cuando acabamos ya ha dejado
de llover, que cruz…

  Sábado, cielo gris amenazante,
a estas alturas nada nos asusta, los participantes en la gincana, de los derechos
de los niños, (este es el tema sobre el que gira toda la fiesta este año),
paraguas en mano, salen a las calles de Valls en busca de los controles. Los
talleres para los más pequeños, (de P3 a primero), se montan aprovechando los
espacios a cubierto. Todo un éxito de participación y un taller novedoso, un
grupo de madres magrebis, montan un taller de ¿gena?, que son esas filigranas
que se pintan en las manos las mujeres de esa procedencia. Genial, además de
una maravilla de arte, seguimos aproximando culturas.

  La competición clásica,
de  Básquet, entre ex padres ex alumnos
nos la suspende un tremendo chaparrón. Tomamos el vermut ha cubierto, cada cual
buscando la conversación con aquel al que hace tiempo que no se encuentra,
saludando ha diestro y siniestro este cronista, que buen momento, este, cada
año y como cambian estos chicos, y que mayor me hacen…

  Este año el acto central de la
fiesta también lo sacamos de mis dominios, para ir al “Centre Cultural”,
espacio polivalente de la ciudad, donde dicen, quienes deciden, estaremos mas
anchos. Cierto pero… La representación de las clases, como siempre, genial. Gran
esfuerzo de los docentes para explicar una historia visual, en poco más de
cinco minutos por clase. Dos horas de representación que a nadie se le hace
pesado.

 De vuelta a la escuela los de sexto
nos deleitan con unas danzas, ensayadas en clase de música,  (me escapo un momento ha verlos actuar).

  De nuevo las dudas,  ¿donde montamos? Esta vez declino la responsabilidad
y no me manifiesto. Con todo preparado en medio de la pista vuelve ha cundir el
pánico, dos gotas y media y otra vez a desmontar y volver ha montar ha
resguardo de la lluvia. Vuelta a improvisar nuevos espacios. La zona sin
iluminar, aprovechada por algunos que desconocen el hecho, me obliga ha colocar
deprisa y corriendo, un par de focos improvisados. Suerte que entre la
concurrencia hay gentes de todo oficio, y un papa novel, electricista de
profesión, me hecha las dos manos. Como siempre ocurre en estos casos, cuando
todo el mundo esta acomodado, escampa.

     Hemos contado este año, para amenizar el baile
fin de fiesta, con los chicos de La Bandarra”, que Pau, maestro de educación especial
de La Enxaneta,
dirige con maestría.

  Y hasta aquí la crónica, que
seguramente a nadie mas que a mi interesará, pero que me ha encantado relatar.

 Para el lunes queda recoger
todo lo que ha quedado por en medio. Cuanto añoro aquellos tiempos en que nadie
marchaba sin haber dejado la escuela lista para la revista más exigente. Pero
es que esta nueva generación no acaba de entender eso de la colaboración de
todos. ¿Habremos de dar por muerto el voluntariado? ¿Cualquier tiempo pasado fue
mejor, o simplemente diferente? En fin…   

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